Peñarol quedó a un paso de consagrarse campeón de la Liga Uruguaya de Básquetbol tras derrotar a Aguada en la quinta final disputada en el Antel Arena. El equipo de Leandro García Morales reaccionó en un momento crítico del partido, remontó una desventaja de 11 puntos y terminó imponiéndose en un cierre de enorme intensidad para colocarse a una victoria del título.
Durante gran parte del encuentro, Aguada pareció tener el control. El rojiverde marcó el ritmo del juego y construyó una ventaja importante apoyado en una defensa que fue clave durante el tercer cuarto, período en el que limitó a Peñarol a apenas 12 puntos y llegó a sacar una renta de dos dígitos.
Sin embargo, el partido cambió cuando parecía escaparse para el aurinegro. Joaquín Rodríguez, que debutó en esta final reemplazando al lesionado Norris Cole, apareció en un momento determinante con un triple que encendió la reacción carbonera. El exjugador de Aguada golpeó desde el perímetro cuando su equipo estaba 11 puntos abajo y a partir de allí comenzó la remontada.
Peñarol tomó confianza y encontró también respuestas en Santiago Vescovi, que aportó un triple sobre la chicharra para cerrar el tercer cuarto y reducir la diferencia a solo seis unidades de cara al período final.
En los últimos diez minutos el dominio fue prácticamente absoluto del Mirasol. Con una defensa agresiva, atrapando en los bloqueos directos y doblando constantemente a Luis Santos en la pintura, el equipo de García Morales anuló a su rival y cambió por completo el trámite del encuentro. Un parcial de 7-0 le permitió pasar al frente y, aunque demoró en liquidarlo por algunos lanzamientos errados y segundas oportunidades desaprovechadas, terminó encontrando la sentencia desde la línea de tres puntos.
Primero apareció Skyler Hogan con una bomba clave y luego fue nuevamente Joaquín Rodríguez quien castigó desde el perímetro para terminar de inclinar la balanza. La intensidad defensiva fue tan alta que Peñarol permitió apenas un punto de Aguada durante los primeros siete minutos del último cuarto.
La quinta final fue la más equilibrada de toda la serie, con alternativas cambiantes y una definición abierta hasta los minutos decisivos. Pero cuando llegó la hora de resolver, Peñarol recuperó su identidad, mostró carácter y encontró respuestas en un plantel que respondió en un contexto adverso.
Con esta victoria, el Carbonero quedó a un triunfo de conquistar la Liga Uruguaya y llegará al próximo partido con el impulso anímico de haber dado vuelta una final que parecía perdida.
