Tanto para el mundo, como para nuestros vecinos y como para Uruguay, las expectativas sobre el desempeño económico para 2009, tal como se presentaban hace un año, eran considerablemente mejores que la realidad que se habrá de terminar observando. Sin embargo, esta realidad es mucho mejor que la que llegó a esperarse una vez entrado el año 2009.
Esto significa que las expectativas económicas, que venían empeorando desde 2007, continuaron empeorando hasta mediados de 2009 y recién en el segundo semestre esa tendencia negativa se volvió positiva.
En el caso de las estimaciones mundiales, que realiza habitualmente en forma semestral el FMI (en abril y octubre de cada año), entre 2007 y comienzos de 2009, se sucedieron actualizaciones con una frecuencia mayor, de hasta dos meses, que empeoraban sistemáticamente las anteriores. Esa situación cambió en julio, cuando se dieron las primeras estimaciones que pintaban un panorama mejor que las precedentes. Finalmente, las últimas estimaciones conocidas son las habituales de octubre y volvieron a mejorar las expectativas sobre la economía mundial.
Lo que sí está claro a esta altura, es que lo que fue una indudable crisis para las economías avanzadas, que vivieron los peores años de la posguerra, no lo fue para las economías emergentes. En el caso de estas, no hubo crisis sino en algunos casos recesión y en otros una mera desaceleración del crecimiento económico.
En el transcurso del primer semestre se fueron divulgando buenos indicadores, muchas veces mejores que los esperados y eso fue atenuando la incertidumbre y el temor sobre el futuro. Como directa consecuencia de esto, en el segundo trimestre se observó que el dólar volvía a debilitarse a escala mundial, al dejar de ser el necesario refugio en el nuevo contexto.
Desde entonces el dólar retomó la tendencia que se había interrumpido a mediados de 2008 y al llegar a finales de 2009, ha perdido casi toda la ganancia que llegó a acumular desde entonces. Simultáneamente, los precios de los commodities rebotaron en forma contemporánea con el dólar y comenzaron una incipiente recuperación, manteniéndose aún lejos de los máximos alcanzados a mediados del año pasado.
También se observa un comportamiento análogo en el caso de los índices bursátiles, que comenzaron a reflejar la expectativa auspiciosa de la recuperación económica mundial sobre los balances de las empresas.
Interesa ver cómo se veía el año 2009 un año atrás. En el caso de las “Perspectivas Económicas Mundiales” que produce el FMI, se esperaba un crecimiento económico mundial de 2,2% mientras que ahora se espera que termine cayendo 1,1%. Se espera que las economías avanzadas terminen cayendo 3,4% y las emergentes subiendo 1,7%.
Con relación a la tasa de crecimiento del comercio mundial, hace un año se esperaba un comportamiento positivo de 2,1% y ahora se lo proyecta en -11,9%.
Así mismo se esperaba que el precio promedio del barril de petróleo se ubicara en US$ 68 y ahora se lo ve en US$ 61,50. Se esperaba que los precios de las materias primas no petroleras cayeran 18,7% y ahora se estima la caída en 20,3%.
Finalmente, se esperaba una tasa de interés mayor a la observada; en el caso de la LIBOR en dólares a seis meses, la proyección hace un año era de 2,0% y ahora se la estima en 1,2% en el promedio del año.
Mientras tanto en el caso de nuestro país, y considerando las encuestas de expectativas económicas que releva el BCU, para los meses de noviembre de 2008 y 2009, hace un año se esperaba que la economía creciera 3,5% en 2009 y ahora se espera un 1,1%. Se proyectaba el déficit fiscal en 0,9% del PIB y ahora en 2,6% del PIB. Se esperaba que el dólar a fin de 2009 se ubicara en $ 25,21 y ahora se lo proyecta en $ 20,50. Se estimaba que el IPC crecería algo más que el techo de la banda objetivo, 7,13% y ahora se lo ubica metido en la banda, en 5,90%.
Interesa también ver las expectativas para el año 2010, desde el mes de noviembre de 2009, tanto para el mundo, como para nuestros dos grandes vecinos, como para Uruguay.
Para el mundo, el FMI espera un crecimiento de 3,1% (1,1% las economías avanzadas y 5,1% las emergentes), un crecimiento de 2,5% en el volumen del comercio mundial, un barril de petróleo en US$ 76,50 en el promedio del año, un aumento de 2,4% en los precios de los commodities no petroleros y un moderado aumento de la tasa de interés, con la LIBOR en dólares en 1,4%.
En la región, en el caso de Argentina se espera un dólar de AR$ 4,30 a fin de año, una inflación en el 7,6% y un crecimiento del PIB de 2,5%. Mientras tanto en Brasil, se proyecta el dólar a fin de 2010 en BR$ 1,75, con la inflación según el IPCA en 4,45% y un crecimiento económico de 5,0%.
Finalmente, en el caso de Uruguay, se espera un crecimiento económico de 3,0%, con un déficit fiscal de 1,7% del PIB, el dólar en UY$ 21,10 a fin de año y la inflación dentro del rango meta, en 6,40%.