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Josep Ramoneda: La "contradicción" entre el pedido de rescate de Cataluña y el reclamo de su independencia "es lo que mejor explica" esta situación

17.09.2012 | 14.27

La semana pasada los habitantes de Cataluña salieron a las calles para manifestarse a favor de la soberanía de la región. En Perspectiva dialogó con el periodista catalán Josep Ramoneda, escritor, filosofo y columnista del diario El País de Madrid, quien definió estas manifestaciones como "las más importantes desde la recuperación de la democracia". Este hecho se da en un contexto económico crítico para España, y a esto hay que agregarle el pedido de rescate del Gobierno autónomo. Ramoneda explica esta paradoja alegando que Cataluña considera que estar junto con España "es un pésimo negocio", y "no se discute el hecho de que la región contribuye con más de lo que recibe", además cree que "España no ha entendido del todo lo que pasa en Cataluña, y Cataluña ha jugado el papel de víctima frente a España". Al ser consultado sobre si él era independentista, respondió que no, pero que estaba de acuerdo con la autonomía de Cataluña: "pienso que en una independencia no tendría que pelearme con los nacionalismos", aseguró.
Josep Ramoneda: La "contradicción" entre el pedido de rescate de Cataluña y el reclamo de su independencia "es lo que mejor explica" esta situación
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(emitido a las 8.36 Hs.)

EMILIANO COTELO:
La semana pasada, más de un millón y medio de catalanes sorprendieron a España y también a buena parte del mundo.

(Audio marcha.)

“Independencia” fue el grito que más se escucho en la gigantesca marea humana que el martes desbordó las principales calles de Barcelona. “Cataluña, un nuevo Estado en Europa”, decían cientos de carteles escritos en catalán que podían verse entre las miles de banderas rojas y amarillas que poblaban la marcha. La reivindicación no es nueva en esa región, pero esta vez impresionó de manera especial por lo masiva de la convocatoria, por la fuerza con la que se expresaba la gente que participó, por las personalidades que acompañaron el reclamo y por la actitud del presidente de la Generalitat, Artur Mas, que asumió como propia la demanda y anunció que comenzaba a dar los primeros pasos en esa dirección.

¿Qué está pasando? ¿Qué se puede esperar que ocurra a partir de estos hechos? ¿Por qué ocurrieron de esta manera?

Hoy vamos en busca de respuestas, vamos a conversar con Josep Ramoneda, periodista, filósofo y escritor catalán, columnista del diario El País de España y tertuliano en la Cadena Ser.

¿Usted también se vio sorprendido por la magnitud de la marcha independentista del martes pasado?

JOSEP RAMONEDA:
En parte sí. Aunque ya se veía venir en los días anteriores, la movilización era muy grande en todos los espacios de Cataluña. Pero realmente me sorprendió cuando pisando la calle me di cuenta de que era la manifestación más importante que ha habido en Cataluña desde la recuperación de la democracia. Cerca podríamos situar la manifestación contra la guerra en Irak, pero las demás han sido claramente inferiores. Por tanto, ello es indicativo de un salto cualitativo en el nacionalismo catalán cuyo eje se ha desplazado hacia el independentismo. Esta es la gran novedad de la que esta manifestación deja constancia.

EC - Usted habla de un salto cualitativo, pero también es cuantitativo. ¿Cómo se entiende que ahora esta demanda tenga esta envergadura?

JR - Hay muchos factores. Uno muy importante es el cambio generacional, ya no está en los puestos de mando la generación de la transición, la mayoría de la sociedad es gente que tiene una idea muy lejana del franquismo y de la resistencia. Los nuevos ciudadanos catalanes han sido educados en la escola catalana con sus referencias culturales propias, les han enseñado en el colegio que Cataluña es una nación, y como tal tiene aspiraciones a un destino propio. Les han enseñado todos los elementos de carácter político-culturales que han ido configurando una mentalidad y los han ido alejando de los miedos, de los prejuicios, de las complicidades y de muchas cosas de las generaciones de la transición. Por lo tanto, para ellos la independencia no tiene el carácter trágico, dramático, o el presuntamente conflictivo que podía tener para nosotros. Ha adquirido una cierta carta de normalidad, de naturaleza.

EC - Usted decía recién: “los jóvenes catalanes carecen de los miedos, las complicidades y los prejuicios que teníamos nosotros”. ¿Qué tipo de miedos había antes?

JR - Teníamos la memoria de la guerra civil y del franquismo muy cerca, no teníamos claro el estado de las relaciones de fuerza cuando se hizo la transición, y además había complicidades muy fuertes con los ciudadanos de otras zonas de España con las que habíamos compartido la resistencia. Ahora los desencuentros son abundantes, España no ha entendido del todo lo que pasa en Cataluña, y Cataluña ha jugado el papel de víctima frente a España.

Hubo un episodio que me parece decisivo: cuando el Tribunal Constitucional se cargó el estatuto aprobado en referéndum por el pueblo catalán en 2010. Esto fue un elemento catalizador, y la principal espoleta del salto que ha habido a favor de la independencia. En aquel momento se hacía muy difícil entender que un proceso que había seguido todos los mecanismos democráticos y que había culminado con un referéndum en Cataluña se perdiera por una decisión del Tribunal Constitucional. En aquel momento ya emergió en una manifestación con cierta potencia, se le restó importancia, y ahora ha emergido apoderándose por completo de la manifestación.

EC - ¿Por qué este proceso que usted describe adquiere esta contundencia ahora? ¿Cuánto juega la crisis económica de España?

JR - La crisis económica juega un papel muy importante, porque en Cataluña se ha impuesto la idea de que estar juntos con España es un pésimo negocio, y que entre las causas de la crisis y del malestar que esta genera, está lo que se llama el déficit fiscal, la cantidad de dinero neto con el que contribuimos a España. La idea de que Cataluña contribuye a España con ocho puntos del PIB, más de lo que recibe, se ha instalado en la sociedad y se ha convertido en una verdad casi indiscutible.

EC - El periódico Cinco Días se preguntaba si es viable el reclamo de independencia, teniendo en cuenta que pocos días antes el Gobierno autónomo le había exigido al Gobierno nacional la puesta en marcha con carácter urgente del Fondo de Liquidez Autonómica para obtener 5.000 millones de euros de asistencia para hacer frente a los gastos, por ejemplo nada menos que la plantilla de funcionarios públicos o el pago a proveedores.

JR - Esta es una de las paradojas de la situación. El jueves de esta semana Artur Mas se entrevistará con el presidente Rajoy para pedirle el rescate. Esta es la paradoja: Cataluña está pidiendo un rescate, que sin duda significará mayor control del Estado sobre sus políticas financieras, y al mismo tiempo pide la independencia. Pero esta contradicción es lo que mejor explica la situación en la que estamos, una cosa se alimenta con la otra. Tarde o temprano tendrá que haber una verificación democrática de la realidad, y a través de unas elecciones o de un referéndum saber exactamente el peso de cada cosa, exactamente si la independencia tiene ya una mayoría política o no la tiene todavía en Cataluña. Es una de las grandes incógnitas.

EC - Si hablamos de números, Cataluña tiene 7,5 millones de habitantes, la población total de España es de 47 millones. O sea que estamos hablando de la sexta parte. En cuanto al PIB, es el 18-19% del PIB total del país. ¿Es razonable pensar en Cataluña como un Estado independiente? Habría que armar toda la estructura correspondiente, debería tener fuerzas armadas, por ejemplo.
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