El "Gallo" Rojas y los Tamborileros del Sur, emblemas del candombe en Durazno

Las Llamadas de Durazno se hacen en el barrio Bertonasco no por casualidad. Ahí nació Pedro “Gallo” Rojas, una figura emblemática del candombe en esa ciudad. Además de trabajar en una empresa fúnebre y hacer zapatos, el Gallo Rojas construyó tamboriles en forma artesanal y fundó la primera comparsa local: “Tamborileros del Sur”.

“Mi viejo empezó en el año cincuenta y poco a hacer tamboriles artesanales y de ahí surge la comparsa. Se le puso Tamborileros del Sur”, cuenta uno de sus hijos, el “Sapo” Rojas, de 45 años. En Durazno, se la considera la “comparsa madre”. Es que en casi todos los grupos de Durazno participan ex integrantes de Tamborileros del Sur.

El Gallo nació 1913 y murió en el barrio La Calera, próximo al Bertonasco, en 1988. Tuvo nueve hijos, de los que viven ocho: cuatro mujeres y cuatro varones. Unos años antes de morir quedó ciego. No sabía leer ni escribir, pero era inteligente, afirma su hija María Susana.

María Elena Rodríguez Rojas, junto a sus hijos María Susana y “Sapo” Rojas y su nieto Mario.

Su esposa aún vive. Se llama María Elena Rodríguez Rojas y tiene 81 años. “Venía del trabajo de mañana, tomaba sus mates, su café, se sentaba y empezaba a hacer tambores, hasta la tarde”, recuerda. Los fabricaba en forma artesanal, usando serrucho, escofina, vidrio, alambre, clavos...

El Bertonasco

“El barrio Bertonasco se conoce por la comparsa y por mi viejo, que nació ahí”, afirma el Sapo Rojas. Que las llamadas se hagan en Bertonasco es “más que nada en honor a mi viejo”, agrega.

El nombre del barrio surgió por el almacén de Carlos Bertonasco, que se levantaba donde ahora está la esquina de las calles Larrañaga y Batlle. A mediados del siglo XX, en la misma cuadra del almacén, existía un conventillo, ranchitos. Ahí vivía el Gallo. Luego, la zona se fue transformando. “Cambió todo, el barrio no es el mismo”, comenta su hijo.

En la casa donde vivía el Gallo –que ahora está algo distinta (foto)– se va a colocar en marzo una placa recordatoria. Rosana Píriz, dueña de esa vivienda, considera que “está muy bien” que le hagan un homenaje porque fue quien inició los tambores en Durazno. “Estoy orgullosa y muy contenta que justamente sea mi casa la destinataria de eso”, agrega.

Eduardo Díaz, jefe de cuerda de Afrocán, comparsa de Durazno fundada en 1986, también tiene palabras de elogio para el Gallo Rojas. “Él logró algo. En aquel momento salir a tocar el tambor no era fácil. Había mucho prejuicio. Hoy por hoy es al revés. Acá decimos que cuando tenemos un niño, antes se le regalaba una pelota, ahora se le regala un tambor”, afirma.

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