Rampla Juniors atraviesa un momento crítico que combina dificultades deportivas y una compleja situación económica, que vuelve a poner en duda su participación en la Primera División Amateur. El equipo del Cerro tenía previsto debutar ante Mar de Fondo en el Estadio Olímpico, en lo que significaba también el regreso a su cancha, pero el encuentro debió ser postergado por incumplimientos financieros.
La institución arrastra deudas que alcanzan los 650.000 dólares por distintos reclamos. Si bien logró cancelar una parte, aún restaban 450.000 que debían abonarse antes del 1° de mayo para poder competir oficialmente. El pago no se realizó en tiempo y forma, aunque el club consiguió una extensión del plazo hasta el próximo martes. En caso de regularizar la situación, el partido se reprogramará para el miércoles a las 15 horas en el Olímpico.
El contexto se agrava por el presente reciente del club. Tras el descenso en la Segunda División Profesional a fines del año pasado y la decisión judicial adoptada en marzo de someter a la institución a un control por insolvencia, Rampla continúa atravesando un escenario de incertidumbre. La continuidad deportiva depende directamente del cumplimiento de estos compromisos económicos.
En este marco, todas las miradas apuntan al empresario estadounidense Foster Gillett, quien se vinculó al club en 2025 y asumió responsabilidades en la gestión. Su aporte resulta determinante para saldar las deudas pendientes y habilitar la participación del equipo en la temporada. Mientras tanto, el club y sus hinchas permanecen a la espera de una resolución que permita dejar atrás un nuevo episodio de inestabilidad y comenzar la competencia.
